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Señales de alerta antes de entrar en una subasta

Las subastas ofrecen precio, pero también trampas. Checklist de lo que hay que comprobar antes de pujar.

Entrar en una subasta sin haber comprobado bien el activo y las condiciones es una de las formas más rápidas de perder dinero. El precio de salida puede ser atractivo; el coste real incluye cargas, ocupación, estado real y cláusulas del pliego.

Señales de alerta que revisamos siempre: cargas no levantadas (hipotecas, embargos, deuda con la comunidad o con la Administración) que pueden pasar al adjudicatario o retrasar la entrega; ocupación (inquilinos, familiares, okupación) y coste y plazo real del desahucio; estado del inmueble (no basta con la descripción del letrado; hace falta inspección o al menos fotos y presupuesto de reforma); y condiciones de la subasta (depósito, plazos de pago, gastos de notaría y registro).

Hemos visto subastas donde el precio final, sumando todo lo anterior, superaba el valor de mercado. Y otras donde el verdadero riesgo era el plazo: entre la adjudicación y la entrega pasaban meses o años por litigios. La regla es: no pujar hasta tener un mapa de riesgos cerrado y un techo de precio que incluya todos los costes y el tiempo. Si no hay tiempo para ese trabajo, es mejor no entrar.